La otra Plaza Roja

02 agosto, 2011

Otra Plaza Roja, ésta cerrada, de origen latinoamericano, de láminas metálicas y tonos ocres, nos arrebató gran parte de nuestra juventud. Nos hizo vivir durante años rodeados de infructuosas ecuaciones, gráficas, aproximaciones y todo tipo de elucubraciones abstractas; así como de muchos seres indeseables. Nos sustrajo la alegría de vivir y frustró nuestros primeros y desagradecidos amores. También nos hizo involucionar hacia comportamientos individualistas, egoístas e insolidarios. Incluso nos llevó a odiar a esos personajes distantes y altivos, que estaban al otro lado del telón, enaltecidos por un trono de terrazo de mala calidad. Y por último, venganzas del destino, nos adopto en ese otro lado. Lo hicimos conscientes de que este acto consistía en la elección de un mar rojo en un océano de oscuridad absoluta.

A veces me siento como un hombre sin patria ni bandera, sin color ni ideología, remando en ese infinito mar con un bote que muchos de mis amigos abandonan, teniendo la certeza de que yo solo bajaré viejo y extenuado; o tal vez muerto.

Guerrillero Urbano
A Iulius Caecilius Iucundus, muchos hombres buenos en uno
Plaza roja (Wassily Kandinsky)

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