20 abril, 2015

Hoy desperté trastornado
por un fuerte dolor de estómago,
la garganta gritaba en el rojo
de las deudas contraídas
en mis excesos nocturnos,
con el pecho aun afectado
por las heridas abiertas
en este sensible corazón
que ha pretendido
desesperadamente
forjarse en hierro,
pero que aun derramaba
lágrimas en prosa
testigos de tu ausencia,
quizás ya fuera solamente
por no haber descubierto aun
el contorno de su cuerpo
con el frío de mis manos.

Y sin embargo
mentalmente me sentí
vigoroso, fuerte, sano,
definitivamente incólume,
sin lesión ni menoscabo…

Guerrillero Urbano
A estas lágrimas de amianto
El Coloso (Francisco de Goya)

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