04 abril, 2015

Transportar tu peso y tu altura
escondidos en una vieja maleta
para viajar al otro lado del mundo
sobre este charco, que tan charco no era.

Repostar la vida en París, Francia
tras haber recitado en voz-silencio
seglares pater-nostrum que no recordaba,
como si todo ello de algo sirviera.

Escuchar dormido Los Planetas,
dueños tal vez de este Olimpo de aire
para llegar a sentir doler mi sangre
durante esa fugaz meditación popera,

rendir cuenta en esos instantes
que el cuerpo humano per se no vuela,
que está pinchado en un palo de hueso
describiendo una grandiosa mierda.

Guerrillero Urbano
A los "N" que no llegaron a DUS
San Juan Bautista (Leonardo da Vinci)

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