Catarsis

24 febrero, 2015

Aborrezco la perfo-basura sevillana,

que diviso en esquinas hediondas
donde multitudes de culturetas
se esconden tras sombras refractadas
por cristales de carnicería,

y en la calle de la fiesta,
las más popular de todas
entre todas las de mi ciudad

(calle que debería ser
coto privado de caza
propiedad del vampiro),

encuentro a un ser
indeseable,
el peor de todos,
de todos los por ahora conocidos…

Detesto también la melomanía barata,

cuando canciones que nunca elegí
se propagan en forma de ondas
y de corpúsculos
que martillean huesos con nombre
de martillo.

Engullo la marca de cerveza que odio,

y entonces entiendo
la teoría del todo,
a pesar de mi mente adiabática,

donde la única persona de verdad
en todo ese mundo
es el padre de Silverio,
quien hace 32 años,
y pico,
le cedió a su hijo su propio nombre.

Él hoy puso
solera a mi hígado,
queso a mi estómago
y anacardos picantes
a mis papilas gustativas.

El líquido exquisito,
aunque no se llamaba vino
llevaba uva.

Guerrillero Urbano
A lo que soy, a como siento
Alignement du XXIe siècle (Aurélie Nemours)

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