Barbaridad

10 septiembre, 2012

Un señor bávaro,
tal vez de Ratisbona,
se ahoga en piel negra
cuando abre su boca,
esa que nunca nadie
logró callar a tiempo.

Este señor bávaro,
tal vez de Ratisbona,
reniega de la fruta
sostenida en aquella mano,
sumergida en oscura piel.

Ese señor bávaro,
tal vez de Ratisbona,
en la plaza del mercado
rompe cristales
y ase cuchillos afilados
tal vez por su propia lengua.

Aquel señor bávaro,
tal vez de Ratisbona…

Guerrillero Urbano
Al precioso color oscuro de su piel
Mercado de esclavos con el busto invisible de Voltaire (Salvador Dalí)