06 enero, 2014

El toro fascista,
cabestro antidemocrático,
cornea a los disidentes
de esta ultra-católica no España
que se rompe por los pirineos.

Esta balsa de piedra,
saramaguiana,
se vuelve barcaza
para hundirse
en tempestades nacionalistas.

Algunos disparan armas,
solo cargadas de cuerdas vocales,
contra neo-fascistas tertulianos
que todo lo demonizan,

y esos viles reaccionarios,
se apoderan de cada madre
y de cada engendro,

mientras Europa,
como siempre,
mira para otro lado…

Aun hoy,
el dolor de la batalla
sigue fluyendo por el Ebro
como sangre de una pierna amputada.

Guerrillero Urbano
A Pablo Iglesias, aunque él no lo sepa
El Rapto de Europa (Fernando Botero)

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